Cómo los principios guían decisiones estratégicas en tecnología
Romper un principio no es el problema. El problema es hacerlo sin saberlo, sin documentarlo y sin entender lo que le va a costar a la empresa más adelante.
Casi todas las empresas tienen principios de arquitectura empresarial, por lo general están bien redactados, son coherentes con la estrategia y se ven sólidos en una presentación. El problema es que la mayoría vive ahí — en un PowerPoint guardado en alguna carpeta de SharePoint que nadie vuelve a abrir—.
En esta conversación, Francisco Quiroz, arquitecto empresarial con más de 20 años de experiencia, nos comparte: los principios no fallan por estar mal definidos, fallan porque nadie les da seguimiento, porque el lenguaje con el que se escriben no le habla al negocio, y porque cuando la presión del tiempo llega, son lo primero que se sacrifica sin que nadie documente por qué ni asuma la responsabilidad de las consecuencias.
Paco comparte una idea clave: un principio no es una regla técnica — es un contrato social entre personas. Y como todo contrato, su valor no está en cómo fue redactado sino en si se respeta, se comunica y se gobierna en el día a día. La conversación va al fondo de cómo diseñar principios que el negocio entienda y adopte, cómo manejar las presiones políticas que los hacen romper, y por qué romper un principio de forma consciente y documentada es muy distinto a ignorarlo sin consecuencias.


