Hace algunos años hablábamos de Shadow IT — con la llegada del software como servicio (SaaS), la implementación de tecnología se descentralizó de las oficinas de IT hacia otras áreas del negocio — principalmente comerciales, con Salesforce a la cabeza y el resto del ecosistema de marketing digital.
Mientras las empresas diseñan estrategias para incrementar la adopción de la inteligencia artificial, sus colaboradores están usando dispositivos personales con sus propias cuentas e información sensible de clientes o financiera de la empresa.
Adicional a que se están saltando póliticas de seguridad — el cual ya es un reto enorme para las empresas, mantener el ritmo de regulación con la evolución de la tecnología —, el principal problema es la sobrecarga de trabajo por lo que han buscando formas de ser más productivos.
Pero el riesgo más profundo del Shadow AI no está en los tecnología, está en las conversaciones que ya no están ocurriendo.
Los colaboradores más jóvenes están consultando modelos de IA en lugar de preguntarle a sus colegas — muchas veces para evitar ser percibidos como alguien que no sabe —, esto pudiera parecer menor pero en realidad es un tema importantisimo para el desarrollo de sus carreras profesionales.
Aprender de aquellas personas con más experiencia, más camino recorrido, poder hablar con ellos, observarlos en el trabajo, pedirles un consejo, así fue como muchas generaciones aprendimos y crecimos.
El mayor riesgo es que la IA está reemplazando las conversaciones humanas.



